EL CEMENTERIO DE LOS EXTRANJEROS EN LA GUAIRA





El establecimiento de este cementerio, tiene su origen en gran medida, a la intolerancia  religiosa que predominaba en el siglo XIX, ya que las autoridades eclesiástica venezolanas, rechazaban otorgar la sepultura   en los cementerios católicos a creyentes de otras religiones principalmente protestantes, anglicanos y judíos,  así como,  a personas que se identificaran o pertenecieran a  logias masónicas.

Luego de la independencia de Venezuela,  se incremento el comercio entre Gran Bretaña y Venezuela, influenciado principalmente por el apoyo favorable de gran Bretaña a la independencia, y donde muchos británicos participaron militarmente. Producto de este hecho una infinidad de estos y otros que fueron llegando progresivamente al puerto y ciudad de La Guaira,  se asentaron en esta y fueron generando todo un movimiento humano, donde fueron llegando personas de otros países europeos entre ellos alemanes, holandeses, franceses, así como de los Estados Unidos de América, siendo en su mayoría practicantes de religiones diferentes a la católica y otros eran masones.

Esta negación del clero católico, conllevo posiblemente incentivado  por el Cónsul inglés Sir Robert Kerr Porter, a que un grupo de extranjeros integrado por C.D. Strohm, M. Wolff, Otto Winckelmann, H. Stall, C.C. Nolting y R. Roosen Runge constituyeran la Sociedad del Cementerio de los Extranjeros. Posteriormente hicieron contacto con el Sr. Robert Syers a quien le compraron un terreno ubicado entre el río Guanapa y Punta de Mulato, y que formaba parte de su estancia en Guanapa.

La venta quedo legalizada el 20 de enero de 1853, como se lee en el siguiente texto
Consta por el presente documento como Robert Syers vecino de esta villa de La Guayra, mayor de edad he vendido a los señores  C:D. Strohm, M Wolff, Otto Winckelmann, H. Stall, C.C. Nolting y R. Roosen Runge, quienes actualmente componen la dirección de la Sociedad del Cementerio de los Extranjeros, establecido en esta villa de La Guayra un pedazo de terreno de Ochenta y Cinco Varas de fondo y Treinta y Cinco Varas de frente, situado en el lugar llamado Guanapa …….de esta villa entre el cauce presente del río Guanapa y Punta de Mulato, lindando por el Norte, que es su frente con la playa del mar, camino de por medio, por el sur que es su fondo con el cerro de Cavides terreno mío de por medio, por el este, con terreno de mi propiedad y por el oeste con posesión de José Chaves.

        Con estas condiciones vendo y transmito a la citada sociedad del Cimenterio de los extranjeros, quienes en lo futuro la representasen y á quien por causa hubiesen la  propiedad de estas. Dos mil Novecientos Sesenta y Cinco Varas cuadradas con todos su s usos y costumbres. Pertenencias y servidumbres, libre de todo gravamen en la Cantidad de Cuatrocientos pesos.
Firmado en La Guayra el 20 de enero de 1853 por Robert Syers y Jefe de la Oficina Crisanto Díaz
En la venta del terreno, Robert Syers también otorga a la sociedad que compraba el terreno, el derecho de dos horas de agua todos los lunes de la semana.

Anteriormente esta estancia de Guanapa había sido propiedad de Clemente Larraga, vecino de Turmero, y comprada por Syers el 23 de octubre de 1840, mediante documento registrado en el Cantón de Turmero. Y estuvo  gravada con un censo a favor de don M. García Severco o el Colegio Seminario, y que resultaba ser una Capellanía a favor de Sebastián Ortega, hijo de Marcelino Ortega.

                Con la creación de este cementerio se ponía fin al canón inquisitorial de discriminar a los muertos, quienes eran lam¡nzados al mar o debían ser sepultados en pequeños panteones privados fuera de los cementerio y en haciendas. 

De acuerdo al registro del cementerio, la primera persona enterrada fue un joven de 23 años cuyo nombre era Alan Rowses, nacido en Seberk y empleado de oficina en la casa de un señor llamado Vicente, murió debido a la calentura amarilla (fiebre amarilla) el 14 de diciembre de 1852 y enterrado al día siguiente a las 6 de la tarde, el  médico tratante fue Wolf Kiurke, y la cedula del cementerio la firmó C.D. Strohm.

Para 1891, ante la necesidad de extender el cementerio, el director de la sociedad para ese momento Johanes Páterson, compró por 6.800 bolívares, al señor Jacinto león, un área de terreno adyacente por el oeste, siendo sus linderos por el Norte: el camino que va a Macuto; por el Sur: con la primera hilera de coco; por el Naciente con la primera hilera de cocos de esa dirección y por el poniente: la pared del cementerio, en el documento se indicaba que en la venta  no estaban incluidas las matas de coco.

Entre algunos de los personajes enterrados en este cementerio, tenemos al considerado padre de la fotografía en Venezuela Federico Lessmann, fallecido el 10 de noviembre de 1886, y  quien fuera el fotógrafo de los presidentes José Antonio Páez   Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco. Tenemos al general Daniel Dibble, quien ocupó varios cargos en el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, participó en la toma de Curamichate, fue jefe civil de La Guaira, era ingeniero y participó en la construcción del Capitolio de Caracas, así como en la construcción de uno de los muelles de La Guaira; también se halla el reconocido poeta y escritor Jacinto Egui, el gran educador Juan Aranaga, el reconocido médico Cesar Almaral, los reconocidos prohombres y Venerables Maestros Masones de la Logia Unanimidad Nº 3 de La Guaira Elpidio Aranaga, León Marcou, Juan Gasperi, Antonio Delfín Rato, Federico G. Cortez así como otros reconocidos masones de La Guaira; igualmente encontramos al excelente comerciante y filántropo Celedonio Pérez, personaje muy querido en la Ciudad Histórica La Guaira, fallecido en el año 1927, hay una referencia que dice “Toda La Guaira se detuvo, se detuvo el puerto de La Guaira para honrar su memoria. El féretro fue llevado en hombro desde lo que es actualmente la Catedral de La Guaira hasta el cementerio. En El mar todos los barcos estaban en fila, e iban andando al mismo ritmo del féretro, y todos los barcos pararon frente al cementerio y tocaban las cornetas en señal de respeto”. 

También se encuentran enterradas en dicho cementerio, Teresa y Carlota Rivodó hijas de reconocido escritor y poeta guaireño Ermelindo Rivodó además de otros familiares de los Rivodó y Dominguez Rivodó, como el significativo comerciante guaireño Oscar Domingo Rivodó. igualmente se encuentran los ancestros y familiares del recientemente fallecido Magistrado Elio Gómez Grillo, y otros familiares de conocidas familias guaireñas como los Moreau, Wallis, Lergorburu Guia, Semidey, dupuy, Bottaro, Marturet, Nahmens, De Veer, Winy muchas más, las cuales podrá observase en el registro original existente del cementerio. Otro Hecho importante se refiere a la colección de monumentos y escultural presentes en dicho camposanto, los cuales fueron realizadas por reconocidos artista de la escultura donde se resalta al italiano Emilio Gariboldo, quien participo en el diseño y construcción del Parque El Calvario entre otros. En fin sería interminable nombrar a todos esos hombres y mujeres enterrados en el Cementerio de Los Extranjeros que con sus aportes hicieron grande a la ciudad Histórica La Guaira y a toda la región del actual Estado Vargas.

            El día 09  de febrero del año 1999, el Ilustre Concejo del Municipio Vargas, considerando toda esa historia declaró mediante un Acuerdo al Cementerio de Los Extranjeros como Patrimonio Cultural del Municipio, con el cual establecia su conservación para las generaciones futuras.

Artículo editado por: Whylmhar Daboín
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira

ARRIBO DEL BUQUE ESCUELA ARGENTINO "PRESIDENTE SARMIENTO" A LA GUAIRA EN 1933

la Fragata  Presidente Sarmiento acercándose al Puerto de La guaira.


Fragata Presidente Sarmiento, 1900.
Transcurriendo el domingo 14 de mayo de 1933, fondeó en el puerto de la Ciudad Histórica La Guaira, el Buque Escuela Presidente Sarmiento, trayendo a  bordo al personal militar de la escuela naval argentina, tal como lo había realizado en ocasiones anteriores, en las cuales había venido a Venezuela en visita de cortesía y de cordial acercamiento internacional, como ocurrió Con El 25 de mayo de 1900, y siendo ese día aniversario patrio de Argentina, fue invitado a bordo el Presidente de la República Cipriano Castro, donde asistió en compañía su esposa, y  compartió con el resto del personal de abordo en dicha fecha memorable, producto de esta visita y en su honor, se realizó un decreto especial ordenando colocar un retrato del General San Martín en el Salón Elíptico del Capitolio.

El Presidente Cipriano Castro y su esposa abordo de la Fragata Presidente Sarmiento, en conpañia del 
Consul General de la Argentina en Caracas, y la tripulación el 25 de mayo de 1900.
Luego de su arribo y después de los saludos normales de ordenanza, ese mismo domingo, en la lancha de la aduana se trasladaron a bordo para dar la bien venida al comandante Pedro S. Quihillat y a su oficialidad, las diferentes autoridades militares y civiles de la plaza, incluyendo al Cónsul General de la Argentina en caracas Carlos Rohl y su vicecónsul en La Guaira. 
El Buque Presidente Sarmiento fondeado frente a al puerto de La Guaira.
Los marinos y cadetes desfilan frente a la antigua Aduana 
(Casa Guipuzcoana) rumbo a la estación del ferrocarril para dirigirse a caracas.
Luego en la misma tarde, el Cap. Quillat y cinco de sus oficiales se trasladaron en el tren a caracas, siendo recibidos por el Coronel Carlos Sánchez, Director de Marina en el Ministerio de Guerra y Marina, quien los condujo al magnífico Hotel Majestic como huéspedes de honor del gobierno nacional.

Hotel Majestic, 1933.
En los días subsiguientes, se desarrollaron en medio de la mayor armonía y cordialidad un diverso número de actividades dentro de un programa elaborado por  gobierno venezolano, en honor de los distinguidos marinos de la gran nación del sur, además fueron agasajados en el  Ateneo de Caracas y por todas nuestras clases sociales.


Artículo editado por Whylmhar Daboín.
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira

JUAN HILARIO BOSET DEL CASTILLO



Nace en la Ciudad Histórica La Guaira el 14 de enero de 1799, hijo del holandés  Juan Martín Boset y de María Luisa del castillo, oriunda de Coro.  Fue un eminente y controversial miembro de la iglesia,   ocupando en sus inicios para 1837 el cargo de Cura Párroco de Altagracia en Caracas.
El 8 de ese año, el Presbítero Dr. Juan Hilario boset informaba al Provisor, Vicario General y Gobernador interino del Arzobispado, Presbítero Dr. Domingo Quintero, del recibo de un oficio del Juez Político del cantón, donde se le invitaba a hacerse cargo de la Iglesia de la Merced, sus vasos sagrados, ornamentos y demás objetos del culto, de los cuales debía recibirlos al día siguiente.
El Padre Boset solicitaba instrucciones al Provisor, y este le contestó en forma tajante: “que si para ministrar y servir  esa  iglesia, no lo podía hacer, porque la diputación de los ministros es de la exclusiva autoridad eclesiástica, y en segundo lugar, que solo el Sumo Pontífice y con su aprobación que debía hacerse la alteración que se pensaba hacer en los conventos; y en tercer lugar, porque siendo usted párroco, debe atender exclusivamente a su parroquia. Mas, si es para tener en mero deposito la iglesia, vasos sagrados, entre otros artículos para evitar que sean profanados, puede hacerse cargo de la dicha iglesia y demás de su culto, haciendo presente a quien le instar, que es ilegal el compromiso a que se le estrecha.
Por casualidad ejercía en esos momentos la presidencia de  la republica, otro guaireño, como era el Dr. Andrés Narvarte, quien ejercía el poder por la renuncia del Dr. José María Vargas. El Dr. Narvarte llenó la formula de juicio en un proceso rápido ante la Corte Suprema de Justicia, expulsando al Arzobispo Ramón  Ignacio Méndez, quien salió por el Puerto de La Guaira vía San Thomas, para radicarse por un tiempo en Curaçao, muriendo luego cerca de Santa Fe de Bogotá en 1839.
El problema de supresión de los conventos en 1837, donde el Padre Boset se vio envuelto contra su voluntad, tenía todas las características de una retaliación política. En 1842 el congreso Nacional nombró al Ilustrísimo Dr. Juan Hilario Boset, Obispo de Mérida, encargándose el prelado ese mismo año de la Diócesis cuando entraba en franca decadencia el clero en los andes, ya no ingresaban al seminario los hijos de las clase más altas, sino que entraba más bien los marginales de los caseríos y comarcas, es decir, lo contrario de lo que estipulaba el desaparecido Obispo Lora en su “Interrogatorio “de 1784.
Las clases bajas de Mérida no querían al obispo boset porque pertenecía a la clase pudiente, y como aristócrata al fin, le  volvió la espalda a los plebeyos y se hecho en los brazos de los señores de la ciudad.
Monseñor Boset edificó una quinta en el extremo sureste de e la ciudad, que por mucho tiempo fue llamada la “la Quinta del Obispo”, y cuando por las tardes salía a dar un paseo a caballo con algunos familiares, la gente le miraba de soslayo con rabia, pues montaba hermosos y bien educados caballos, ensillados con monturas forradas de terciopelo y enjaezados con arneses de plata. Sobre su pecho, los brillantes incrustados en el pectoral que centelleaba a la luz del sol. Calzaba siempre espuelas de oro y su figura era apuesta y arrogante, y su prestancia señorial le permitía asumir cualquiera de las dignidades humanas
Cecilio Acosta llegó a decir de Boset: que era de  “Carácter angelical, no conoce al mal sino de  nombre…..De las cosas, de los actos humanos no se sabe si no lo justo; si lo pusieran a escribir la historia del mundo, escribiría la del cielo. La Piedad la tiene en el corazón y como su corazón está en los labios, su palabra es siempre amor. Versado en las ciencias morales y en la litúrgica, dotado de prudencia consumada, de costumbres evangélicas, y enriquecido con la erudición bíblica profunda, nada le falta para ser un pontífice digno de la iglesia”. Al Obispo Boset le tocó ser el primero en rendir homenaje a la histórica de la piedra santa Ana, en Trujillo, donde se abrazaron Bolívar y Morillo, ese homenaje lo haría en 1842, y a sus expensas levantaría en ese lugar una pequeña columna.
Cuando Boset llegó a Mérida, por decadencia del clero los catequesis andaba muy mal, y ante la necesidad de nuevos sacerdotes abrió el Seminario con las personas de vocación que tuvo a la mano. Terminando sus estudios estos aspirantes, el Obispo Boset procedió a ordenarlos en solemne misa pontificial. Sus  enemigos aprovecharon esta oportunidad para despotricar de él, irrespetándolo acerbadamente, llamándolo vividor e inconsciente, ultrajándolo de todas maneras.
Para completar el agravio, esas personas trajeron un burro a la ciudad y le ataron un cartón grande en la oreja, e hicieronle llegar al patio de la residencia de Boset. El cartón tenia este letrero: “Aquí vengo para que me orden”.
En el Palacio Episcopal se produjo gran alarma y mucha indignación. Como era las dos de la tarde Monseñor estaba recogido, pero un familiar entró a cuarto y con discreción le participo lo que pasaba. El Obispo Boset se enteró de la ocurrencia y le dijo al familiar:
-          Quítele usted ese letrero y  tráigalo acá.
Al cabo de unos minutos salió el Obispo con otro cartón escrito y le dijo al familiar.
-          Átele usted este cartón a la cola  del burro, y échele enseguida a la calle. En el cartón se leía en letras gruesas, la siguiente frase expresiva:
ORDENO LO QUE DA LA TIERRA, contestando categóricamente a la bajeza de sus ruines enemigos. El burro cruzo las calles Bolívar y Federación, llamada antiguamente calle El Sol, y doblo hacia el barrio Las Cuatro tiendas, donde lo  esperaban sus nefastos enemigos. Al ver el letrero exclamaron: “los burros somos nosotros”. El obispo Boset después de este incidente no prestó más atención  a las murmuraciones de los lugareños, y siguió ordenando lo que daba la tierra.

En 1872 suspenden los seminarios de Caracas, Mérida, Maracaibo, Guayana, y Barquisimeto, y en 1873 prohíben la aceptación de las primicias, que desde la suspensión de los diezmos, los fieles daban voluntariamente a la iglesia. También se promulgo la ley del matrimonio civil.

El Obispo Boset escribe una pastoral a sus sacerdotes dando normas de actuación ante la nueva a ley, pero Guzmán Blanco lo expulsa a pesar de estar gravemente enfermo, y muere en el camino de su exilio 26 de mayo de 1873 como un mártir, en el sitio de Las Porqueras, lugar cercano a La Grita, en su camino que va a San Cristóbal. Sus restos se encuentran en la Catedral de San Cristóbal

Artículo editado por: Whylmhar Daboín
Asesor de contenido. Abílio De Oliveira

MIGUEL ÁNGEL SALAZAR ORAMAS

El artista plástico Miguel Ángel Salazar Oramas

          Nació el 19 de junio de 1907, en una casa situada en la Plaza del Tamarindo, hoy conocida como plaza de los maestros en San Sebastián de Maiquetía, dicha casa  había sido comprada por su padre, cuando llegó a este poblado  en 1880, procedente de las islas canarias, de donde era nativo.

          Su padre se llamaba Miguel Salazar Rodríguez y su madre Juana Oramas Hernández, la  cual era oriunda de caracas.

             Miguel Ángel  realizo su primeros estudios en  la muy conocida escuela de las hermanas Ana Teresa y Luisa Romero hasta el año 1914; al año siguiente fue inscrito en la escuela Vargas, del excelente maestro Sergio María Recagno, en la cual  permaneció hasta 1920, luego pasó a la  escuela Elías Rodríguez, que dirigía el profesor Filomeno Castro y el maestro Gustavo Parodi, siendo aquí donde culminaría sus estudios de primaria. Esta escuela estaba situada en la esquina de Navarrete,  frente a la fábrica de kolitas El Toro, que era propiedad de la familia Alonso, siendo luego vendida a  Juan Manuel Mayorca.

Su primera experiencia con la pintura la tuvo cuando tenía 14 años, y fue debido que alguien le regalo unos tubos de pintura y un lienzo, donde plasmó así su primer cuadro, a pesar de no haber recibido clase alguna sobre la materia.

Una de sus primeras obra Camino de Pariata y el cementerio,  oleo de 1933 
Transcurría el año 1922 cuando en plena adolescencia con 15 años,  comenzó a trabajar como mandadero de la firma Pineda y Ojeda, que estaba ubicada en la Ciudad Histórica la Guaira, luego pasó a trabajar para el año1924, en la casa Blohm, también en La Guaira, donde ejerció sus funciones al lado del conocido poeta de la época Don Pedro J. Linares ,  de quien recibió interesantes y sabios consejos, permaneciendo en esa empresa hasta 1928.


El poeta Pedro J. linares M.
El día primero de febrero de 1928, por recomendaciones del Sr. Juan perfecto González, quien era jefe de los contadores de la Corporación del Puerto, se empleo en esa firma inglesa, la cual manejaba todo lo relacionado con manejo y administración el puerto de La Guaira. Allí empezó como auxiliar de contabilidad, al lado de uno de los ciudadanos más reconocidos de La Guaira, don Federico Ortega,  quien era el responsable de  llevar el libro mayor, y con pepito Ramírez que llevaba el libro diario de dicha corporación.

En 1933 su amigo Román López león le proporcionó importantes consejos para perfeccionar su técnica artística, siendo el principal  el que pintase del natural y no de fotografía, porque si no iba a perder su tiempo. A mediados de  1934, el señor Joaquín González Estarriol, organizó una exposición de arte en el Club Vargas de Maiquetía, donde Miguel Ángel expuso al lado de otros pintores de la región,  como Totón Gutiérrez, Paolo Machado, Vitelio Blanco, José Requena y Enrique Lizárraga, recibiendo Miguel Ángel muchos elogios del público asistente al evento.




El día 19 de noviembre de 1937, Miguel Ángel teniendo ya 30 años de edad,  contrajo nupcias con la joven Carmen cristina Escarrá, una  caraqueña con la cual tuvo tres hijos varones, la boda fue realizada en la iglesia de San Sebastián de Maiquetía.

Entre los años de 1942 y 1943, tuvo la gran oportunidad de conocer a los hermanos Monsanto, los cuales pertenecían al  Círculo de Bellas Artes, y eran fundadores de la Escuela Caracas, quienes vieron su obra y la criticaron favorablemente, invitándole a que se inscribiera en la Escuela Cristóbal rojas, donde ellos eran profesores.

Miguel  aunque dijera que era un hombre apolítico, fue candidato a concejal en el gobierno de Isaías Medina Angarita (1941-1945), refiriéndose así el artista sobre el hecho:

Cuando se inicio la campaña para elegir concejales en el mandato del presidente medina, en los servicios portuarios se antojaron para lanzarme  a mji contra mi amigo domingo del rosario. Yo no quería aceptar esa responsabilidad por mi inexperiencia y porque domingo  era un candidato fuerte. Con el consejo de algunos amigos me lance e hice mi propaganda. Llegaron las elecciones y el ambiente se puso pesado y desagradable con los ataques personales”.

“los escrutinios se hicieron en el teatro lamas de la guaira y muchos pensaban  que yo iba a ganar, pues los votos de  carayaca y Catia la mar elevaban mi oportunidad; hasta el mismo Domingo del rosario se vio perdido y se marcho del teatro,  Pero cuando concluyeron los escrutinios y el conteo, se voltearon los papeles y me tocó la satisfacción de perder con apenas 39 votos de desventaja contra tan  formidable oponente”.

El día 10 de marzo de 1944, fecha del natalicio  del sabio José María Vargas, tomo parte en  una exposición que realizó en los salones de la sociedad vinculo de caridad, de la guaira, siendo el  ganador del primer premio, que consistía en una medalla den bronce.

A mediados del año 1960, se traslada a vivir en caracas, quizás buscando nuevas oportunidades y relaciones,  allí  conoció al gran pintor Tomas Golding, con el cual estuvo pintando durante algún   tiempo,   absorbiendo su técnica impresionista, que incidió  en una  mejor calidad de la obra de Miguel ángel, y fortaleciendo su deseo de seguir superándose constantemente.

Participó y ganó en 1965, el primer premio del el Primer Salón de Pintura del  Centro Simón Bolívar, siendo el jurado del evento  Pedro Ángel González y Humberto Jaimes Sánchez.

En 1968 participo en una colectiva en la Galería Rincón del Arte, y luego en 1971, en otra colectiva realizada en la Galería Framauro, al lado de los reconocidos artistas Armando Barrios, Francisco Fernández y Armando Benavides. Al año siguiente en 1972, expuso en la Academia Militar, en la  Tercera Retrospectiva de la Pintura Venezolana, y también en la Galería Pizani Ricci. En este mismo año, uno de sus cuadros  figuró en la famosa Colección Villasmil, en el Centro Villasmil.

En 1975 mereció una mención  en la primera bienal de pintura de funcionaros públicos y jubilados, siendo felicitado por el presidente de la republica Carlos Andrés Pérez.

Puente de Navarrete y Río Santa Ana de Maiquetía, oleo de 1981
A lo largo del tiempo, Miguel Ángel Salazar  enriqueció con  sus obras, a las mejores pinacotecas de Venezuela, su cuadros cada día fueron más bellos y expresivos, y aunque siguió viviendo en caracas, su afecto por Maiquetía natal y por litoral varguense, es algo que no pudo ocultar, sus los mejores trabajos abarcaron vistas de estas tierras costeras, con secuencias pictóricas que nos señalan los cambios que habian sufrido las diferentes poblaciones y paisajes buscando desarrollo.

Artículo editado por: Whylmhar Daboín
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira

ALEJANDRO PEOLI

          Nace en San Sebastián de Maiquetía, el 6 de octubre de 1830, siendo sus padres Juan José Peoli y socorro mancebo, terminó sus estudios en la Universidad Central de Venezuela, de la cual fue posteriormente profesor de Gramática y literatura Castellana. Se trasladó y vivió un tiempo en la Isla de Cuba, allí formo parte de la dirección de   El Redactor de Santiago. A su regreso a Venezuela Fundó varias publicaciones periódicas muy de boga en su momento,  en Caracas para 1853 fue redactor de  El Artista, una publicación muy distinguida de carácter cultural; Luego  bajo el seudónimo de Arturo  en el picaresco   El Jején (1854) y El pica y Juye, este último era un periódico ilustrado de tinte político joco-serio, critico-satírico, pulloso y chismográfico, no tenia fecha determinada de salida, el nº 2 corresponde al 25 de abril de 1858, tenía como epígrafe:

Yo me llamo Pica-y-Juye
Porque las verdades digo;
A nadie mi pico excluye
Y soy de todos amigos

En Carupano para 1862, fue fundador junto con José María Poleo de El Nacional. Escribió constantemente en la prensa sobre asuntos literarios y gramaticales. Una selección de esos trabajos la recogió en el volumen Artículos Literarios (Caracas. Imp. De G. Cróser, 1865). Fue autor también de algunas obras didácticas como el Compendio de la Historia Antigua y Moderna de Venezuela (1853), el cual fue adoptado como texto escolar y luego el Compendio de la Historia de Venezuela.

Portada de la obra insigne de Peoli, Compendio de la Historia Antigua y Moderna 
de Venezuela, publicada en 1853
Recopilación de los Escrito de Alejandro peoli,
          publicados en 1865

Alejandro Peoli  Perteneció como lo señala paz castillo. Al grupo de creadores quienes desarrollaron “durante el curso de su existencia una comprensión de la vida y el arte desde el punto de vista de la nacionalidad”. Sus cualidades analíticas y sus profundos conocimientos filológicos le dieron indiscutible autoridad para las funciones de crítico, lo cual ejerció despiadadamente entre sus contemporáneos. Fue un censor de la obra literaria, demostrándolo en su polémica con el reconocido Juan Vicente González, a propósito de las poesías de Abigail Lozano. Todo esto se afirmaba  porque al enjuiciar las obras literarias, Peoli prefirió siempre el examen de sus aspectos gramaticales que la interpretación literaria propiamente dicha.


El escritor Juan Vicente González
  Mariano picón Salas, en su notable ensayo Formación y Proceso de la literatura Venezolana, lo resalta como distinguido clasista y gramático, apellidándolo: “El feroz Aristarco de nuestro Romanticismo”; Gil  Fortul lo considera: “Escritor descollante entre la turba literaria” y la antología de José María Rojas lo clasifica: “uno de los buenos escritures en prosa que tiene la República y en materia de crítica literaria un voto practico y autorizado” Fallece en Alejandro Peoli falleció en la plenitud de la vida a los 46 años de edad, en Caracas el año 1876

Artículo Editado por: Whylmhar Daboín
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira